Hay algo que pocas personas saben cuándo guardan un teléfono roto en el cajón de la mesita de noche o lo dejan olvidado en un closet: ese aparato contiene oro, plata, cobalto y decenas de minerales que cualquier empresa minera envidiaría.
Según cifras del WEEE Forum y la Unión Internacional de Telecomunicaciones, alrededor de 5.300 millones de teléfonos móviles dejaron de usarse solo en el año 2022. Si se apilaran uno sobre otro, la torre llegaría a la Luna y regresaría varias veces.
Lo que hay dentro de ese teléfono que ya no usas
Por: Gabriel E. Levy B.
Un smartphone promedio contiene entre 24 y 36 miligramos de oro, hasta 340 miligramos de plata, entre 9 y 15 gramos de cobre, y materiales como cobalto, litio, neodimio y praseodimio, que son tierras raras usadas en imanes y pantallas. En total, más de 60 elementos de la tabla periódica caben en la palma de la mano. A precios actuales, los metales recuperables de un solo celular valen entre 12 y 15 dólares.
Eso suena a poco, hasta que se mira en escala. Una tonelada de teléfonos reciclados contiene entre 140 y 368 gramos de oro, es decir, entre 50 y 80 veces más que una tonelada de mineral extraído de una mina convencional.
Los expertos llaman a esto «minería urbana»: la extracción de materiales valiosos directamente desde los residuos tecnológicos que genera la vida moderna, sin excavar un solo metro de tierra.
Los números globales son contundentes.
El Monitor Global de Residuos Electrónicos 2024 reportó que los materiales contenidos en los 62 millones de toneladas de basura electrónica generadas en 2022 tenían un valor estimado de 91.000 millones de dólares. Sin embargo, solo se recuperaron 28.000 millones. Los otros 63.000 millones terminaron enterrados, quemados o almacenados sin ningún provecho.
Las medallas que nacieron de un cajón
El ejemplo más conocido de minería urbana a gran escala tiene sello japonés. Para los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, el gobierno convocó a la ciudadanía a donar sus dispositivos viejos. La respuesta fue masiva: 6,21 millones de teléfonos y casi 79.000 toneladas de aparatos electrónicos.
De todo ese material se extrajeron 32 kilogramos de oro, 3.500 de plata y 2.200 de bronce, suficientes para fabricar las aproximadamente 5.000 medallas de esos juegos. Fue la primera vez en la historia olímpica que las preseas se hicieron íntegramente con metales reciclados donados por la población.
No es un caso aislado.
La empresa belga Umicore genera el 78% de sus ingresos a partir del reciclaje de materiales electrónicos. Apple desmantela hasta 1,2 millones de iPhones al año con su robot Daisy, capaz de desarmar un teléfono en apenas 18 segundos para recuperar tungsteno, tierras raras y cobalto. Samsung, por su parte, lanzó en 2025 una cadena circular de baterías en Vietnam que recicla cobalto con una eficiencia superior al 90%, y su Galaxy S25 ya incorpora la mitad de este mineral en versión reciclada.
América Latina: una riqueza que se tira a la basura
La región genera cerca de 4 millones de toneladas de residuos electrónicos cada año. Pero solo entre el 3% y el 4% se gestiona de manera formal. El resto termina en vertederos a cielo abierto, en manos del reciclaje informal o, simplemente, acumulado en hogares sin que nadie lo aproveche. Según datos de UNITAR, los materiales recuperables en la basura electrónica de apenas 13 países latinoamericanos superan los 1.700 millones de dólares anuales. Ese dinero, literalmente, se está enterrando.
Con todo, hay señales alentadoras. Chile implementó una Ley de Responsabilidad Extendida del Productor y hoy opera puntos de reciclaje en 92 estaciones del Metro de Santiago.
En Colombia, la empresa Refurbi pasó de facturar 220 millones de pesos en 2019 a 13.000 millones en 2022 reacondicionando dispositivos para darles una segunda vida. Brasil cuenta con un mercado de reciclaje electrónico valorado en 761 millones de dólares. El potencial de la región supera con creces lo que se está aprovechando.
El costo invisible de no reciclar
Cuando un celular llega a un vertedero, sus componentes liberan plomo, mercurio, cadmio y retardantes de llama bromados que contaminan suelos y fuentes de agua durante décadas.
Los residuos electrónicos son responsables de aproximadamente el 70% de los contaminantes tóxicos peligrosos detectados en ciertos ecosistemas.
En zonas donde se practica el reciclaje informal a cielo abierto, se han medido concentraciones de plomo hasta 200 veces por encima de los límites seguros para la salud humana.
El contraste con el reciclaje formal es abismal.
Recuperar oro de un celular genera un 99% menos de emisiones que extraerlo de una mina. El aluminio reciclado consume un 95% menos de energía que el aluminio primario.
En conjunto, la gestión adecuada de residuos electrónicos evitó en 2022 la emisión de 93 millones de toneladas de CO2 y la extracción de 900 millones de toneladas de mineral virgen.
Un negocio del futuro que ya llegó
El mercado global de gestión de residuos electrónicos podría superar los 225.000 millones de dólares para 2034, según proyecciones de firmas como IMARC Group y Mordor Intelligence. Nuevas tecnologías como la biolixiviación, que usa microorganismos para separar metales, la hidrometalurgia avanzada y la inteligencia artificial aplicada a la clasificación de componentes están haciendo el proceso cada vez más eficiente y menos contaminante.
En América Latina, donde se proyecta que el volumen de basura electrónica podría alcanzar 9 millones de toneladas anuales para 2033, el sector todavía está en pañales, pero eso también significa que hay espacio enorme para emprendedores, empresas y gobiernos que quieran apostar por este modelo. La economía circular no pide que se deje de consumir tecnología. Solo pide que se deje de desperdiciarla.
Ese teléfono que tiene más de dos años en un cajón no es chatarra. Es una mina pequeña, portátil y olvidada. Y en el mundo que se viene, saber aprovecharlo bien puede marcar una diferencia enorme, tanto para el planeta como para el bolsillo.
En Resumen, Los teléfonos viejos u obsoletos contienen más de 60 elementos de la tabla periódica, incluyendo oro, plata, cobalto y tierras raras. Una tonelada de celulares tiene hasta 80 veces más oro que una de mineral minero. El mercado global de reciclaje electrónico supera los 40.000 millones de dólares anuales y crece sostenidamente. América Latina desperdicia el 97% de su basura electrónica, aunque casos como Colombia, Chile y Brasil muestran que el negocio ya es una realidad rentable y ambientalmente necesaria.
Referencias
IMARC Group. (2024). E-Waste Management Market Size, Share Report 2026-34. https://www.imarcgroup.com/e-waste-management-market
IMARC Group. (2024). Latin America E-Waste Management Market 2033. https://www.imarcgroup.com/latin-america-e-waste-management-market
Mordor Intelligence. (2024). E-Waste Recycling Market Size, Forecast, Share. https://www.mordorintelligence.com/industry-reports/e-waste-recycling-market
Phys.org. (2022). 97% of Latin America’s e-waste is improperly managed and includes an annual $1.7 billion in recoverable materials. https://phys.org/news/2022-01-latin-america-e-waste-improperly-annual.html
Samsung Newsroom. (2025). Samsung advances circularity with a new cobalt recycling process for Galaxy S25. https://news.samsung.com/uk/samsung-advances-circularity-with-a-new-cobalt-recycling-process-for-galaxy-s25
Snopes. (2021). Are Tokyo Olympic medals made from recycled phones? https://www.snopes.com/fact-check/tokyo-medals-recycled-phones/
UNITAR / ITU. (2024). The Global E-Waste Monitor 2024. https://www.itu.int/en/ITU-D/Environment/Pages/Publications/The-Global-E-waste-Monitor-2024.aspx
WEEE Forum. (2022). Of ~16 billion mobile phones possessed worldwide, ~5.3 billion will become waste in 2022. https://weee-forum.org/ws_news/of-16-billion-mobile-phones-possessed-worldwide-5-3-billion-will-become-waste-in-2022/

