El 10 de abril de 2026, desde una sala de control en el extrarradio de Madrid, un piloto pulsó una tecla y, a más de seiscientos kilómetros de distancia, una tapa metálica se abrió en mitad del bosque extremeño.
Un dron se elevó en silencio, giró sus cámaras hacia el horizonte y empezó a buscar columnas de humo.
Nadie se movió de Madrid. Así nació T_Space, el primer servicio comercial integral de drones pilotados en remoto en España, y con él, quizá, la versión más concreta de lo que significa una ciudad verdaderamente inteligente.
El futuro de las Smartcities requiere de muchos drones
Por: Gabriel E. Levy B.
Telefónica se convirtió ese día en la primera operadora de telecomunicaciones que ofrece drones como servicio llave en mano para empresas y administraciones públicas.
La iniciativa no es solo tecnológica: es una apuesta estratégica por convertir la red 5G, los centros de datos y la inteligencia artificial en la columna vertebral de una nueva forma de gestionar el territorio.
En un mercado europeo de drones que alcanzará los 7.980 millones de dólares en 2030 y un ecosistema global de movilidad aérea urbana valorado en casi 29.200 millones para esa misma fecha, T_Space sitúa a España como laboratorio continental de una tecnología que promete redefinir la vida en las ciudades.
Cómo funciona T_Space, el cerebro aéreo de Telefónica
T_Space no es un dron con conexión 5G.
Es un ecosistema completo que integra hardware, conectividad, análisis de datos, permisos regulatorios y operación humana bajo un mismo techo comercial.
El centro de toda esa maquinaria es el Centro Nacional de Supervisión y Operación de Telefónica en Aravaca, Madrid, un complejo que lleva funcionando desde 1997 y que ahora extiende su misión al espacio aéreo digital.
Desde allí, con energía y conectividad redundada, doce pilotos profesionales entrenados durante casi un año controlan hasta dos drones simultáneamente, recibiendo telemetría, vídeo en directo e información meteorológica en tiempo real.
En el terreno, la pieza clave se llama Drone-in-a-Box: estaciones automatizadas que actúan como hangares autónomos.
El dron vive ahí protegido, se recarga solo y, al recibir la orden desde Madrid, despega sin que nadie lo toque.
Los aparatos, fabricados en Europa por Nokia Drone Networks, llevan cámaras HD e infrarrojas, pesan hasta veinte kilogramos, vuelan a cincuenta o sesenta kilómetros por hora y aguantan unos treinta minutos en el aire.
Con la red 5G de Telefónica, que cubre cerca del noventa y cinco por ciento de la población española, pueden operar en modo BVLOS (más allá de la línea de visión del piloto) con un alcance potencial superior a quinientos kilómetros.
La arquitectura del sistema descansa en cinco pilares: la conectividad 5G con segmentación de red para priorizar las comunicaciones del dron; una red de minicentros de datos distribuidos por toda España que procesan imágenes con inteligencia artificial en tiempo real; las APIs Open Gateway, un estándar impulsado por la GSMA que proporciona datos dinámicos sobre conectividad aérea, densidad de población bajo la ruta del dron y calidad de servicio; una plataforma de planificación de vuelos de Dimetor/AirborneRF que evalúa riesgos conforme a la metodología SORA exigida por la regulación europea; y el factor humano: los doce pilotos del CNSO que supervisan cada misión desde el principio hasta el aterrizaje. Borja Ochoa, presidente de Telefónica España, lo resume así: es un modelo «extremo a extremo en el que se integra hardware, conectividad, analítica, permisos, plataforma y operación».
El servicio se comercializa en dos modalidades. La primera, Flight as a Service, está pensada para clientes que ya tienen sus propios drones y solo quieren externalizar el pilotaje remoto. La segunda, Drone as a Service, es una solución integral que incluye el hardware, los sensores específicos, el procesamiento de información y la operación aérea completa. En los dos casos, Telefónica asume la gestión de los permisos de vuelo, el análisis con inteligencia artificial y el mantenimiento de los equipos.
Cuacos de Yuste, el primer vuelo real contra los incendios
El bautismo operativo de T_Space ocurrió en Cuacos de Yuste, un municipio de Cáceres rodeado de bosque mediterráneo, en colaboración con la Junta de Extremadura, que se convirtió en la primera administración pública en utilizar el servicio. El caso de uso es tan sencillo de explicar como urgente en términos reales: la prevención de incendios forestales en una de las regiones más vulnerables de la Península Ibérica.
Cuando los bomberos forestales sospechan de una columna de humo, contactan con los pilotos de T_Space en Madrid. En pocos minutos, la estación Drone-in-a-Box en Cuacos de Yuste se abre, el dron despega y pone rumbo al foco de calor. Las cámaras térmicas transmiten imágenes en tiempo real vía 5G a los equipos de emergencia, que deciden si desplazar medios terrestres o mantener la vigilancia aérea. Una operación que antes exigía desplazar pilotos y equipos al terreno se ejecuta ahora desde seiscientos kilómetros de distancia con una respuesta casi inmediata.
Este primer caso abre la puerta a un catálogo más amplio de aplicaciones: vigilancia de infraestructuras críticas, inspección de redes eléctricas e industriales, logística de inventario en almacenes mediante escaneo autónomo de códigos QR y creación de corredores aéreos para el transporte de material sanitario entre hospitales. Sergio Sánchez, director de Operaciones, Red y TI de Telefónica España, subraya que la capilaridad de la red permite operar «tanto en puntos urbanos de gran demanda de conectividad como en ámbitos rurales a los que no llegan otros operadores».
El U-Space europeo, el marco regulatorio que lo hace posible
Ningún dron comercial sobrevuela una ciudad europea de forma legal sin un andamiaje regulatorio que ha tardado casi una década en construirse. El concepto que lo articula todo es el U-Space, un conjunto de servicios y procedimientos digitales diseñado para que un gran número de drones pueda acceder al espacio aéreo de forma segura y ordenada, conviviendo con la aviación tripulada. La Comisión Europea lo entiende como una transición de un sistema centrado en pilotos y controladores humanos a un sistema centrado en la información, donde aeronaves automatizadas vuelan a partir de datos que fluyen por redes de telecomunicaciones.
El marco legal se apoya en tres reglamentos europeos aprobados en 2021 y aplicables desde enero de 2023. El primero establece los servicios obligatorios del U-Space: identificación en red, geo-awareness, información de vuelo y autorización. El segundo regula la reconfiguración dinámica del espacio aéreo. El tercero introduce la visibilidad electrónica para que drones y aeronaves tripuladas se detecten mutuamente. Estos reglamentos complementan el sistema de tres categorías de operación creado en 2019: operaciones abiertas de bajo riesgo, operaciones específicas como los vuelos BVLOS en entornos urbanos que requieren evaluación de riesgo, y operaciones certificadas para taxis aéreos y transporte de pasajeros, cuya regulación se prevé para 2026 y 2027.
En España, la Agencia Estatal de Seguridad Aérea ha registrado 150.332 operadores de drones a cierre de 2025, un veintiséis por ciento más que el año anterior, y ha emitido casi 263.000 certificados de formación. Desde enero de 2026, las operaciones comerciales deben ajustarse a los escenarios estándar europeos STS-01 y STS-02. Sin embargo, la implementación del U-Space sigue siendo desigual en toda Europa. Solo Bélgica y Suiza se sitúan en el nivel de madurez más alto según el Global UTM Index. Italia estableció la primera área U-Space operacional del continente en San Salvo a finales de 2024. Alemania avanza en el Puerto de Hamburgo, y España ha completado demostraciones exitosas en los puertos de A Coruña y Valencia, además de en Benidorm y Navarra.
Drones como sistema nervioso de las ciudades inteligentes
La imagen del dron repartidor de pizzas que circuló en redes durante años da una idea muy pobre de lo que esta tecnología puede hacer por una ciudad. El verdadero potencial no está en sustituir al mensajero, sino en convertir a los drones en los ojos, oídos y sistema circulatorio de una ciudad inteligente: sensores volantes que alimentan en tiempo real plataformas de datos, gemelos digitales e inteligencia artificial que ya gestionan el funcionamiento cotidiano de las urbes más avanzadas del mundo.
En logística urbana, el mercado global de entrega con drones alcanza los 1.470 millones de dólares en 2026 y se proyecta a 6.700 millones para 2031. Zipline lidera con más de dos millones de entregas comerciales acumuladas, sobre todo suministros médicos en África. Wing, la filial de Alphabet, supera las 750.000 entregas principalmente en Australia y Estados Unidos. En Shenzhen, la capital china de la denominada «economía de baja altitud», se han abierto 212 rutas de drones de carga y se han realizado más de 900.000 vuelos desde 2023, con entregas de comida en menos de diez minutos.
En inspección de infraestructuras, TDC NET y Ericsson han reducido en Dinamarca el tiempo de inspección de emplazamientos de telecomunicaciones de varios días a una sola hora por sitio. Orange Belgium despliega drones sobre redes 5G en el Puerto de Amberes que transmiten más de 150 gigabytes de imágenes por vuelo para detectar defectos en tiempo real. En emergencias, Bélgica ha desplegado setenta estaciones Drone-in-a-Box en treinta y cinco zonas que proporcionan información durante los quince minutos críticos tras una llamada al 112. En Rwanda, los drones de Zipline han contribuido a una reducción del cincuenta y un por ciento en la mortalidad materna por hemorragia postparto, recortando el tiempo de entrega de sangre de cuatro horas a quince minutos.
La vigilancia medioambiental encuentra su caso más ambicioso en Dubái, donde el sistema «Smart Municipality Eye» utiliza drones con inteligencia artificial para monitorizar más de 52 millones de metros cuadrados de zonas verdes en tiempo real, evaluando la salud de la vegetación y detectando problemas de riego o plagas. Ciudades como Singapur ya actualizan sus gemelos digitales urbanos con datos capturados por flotas de drones que sobrevuelan la ciudad de forma rutinaria.
La carrera global de las operadoras de telecomunicaciones
Telefónica no vuela sola. Prácticamente todas las grandes operadoras europeas y globales han identificado los drones como una extensión natural de su negocio de conectividad, aunque cada una apunta en una dirección distinta.
Deutsche Telekom ha apostado por las estaciones base voladoras. En febrero de 2025 desplegó la primera de Europa en una red comercial activa: un dron elevado a 2.300 metros de altitud que proporcionó cobertura durante cuatro horas a más de 28.000 personas durante una carrera de esquí en la República Checa, con velocidades de descarga de 95 megabits por segundo. A través de su filial Droniq, una empresa conjunta con el proveedor de navegación aérea DFS, gestiona tráfico de drones y participa en proyectos U-Space en el Puerto de Hamburgo. Además, ofrece un escudo antidrón con Dedrone para proteger infraestructuras críticas, desde 30.000 euros.
Orange ha optado por la seguridad con su sistema Drone Guardian, la primera plataforma europea de detección de drones no autorizados como servicio. Desplegada sobre unas 19.700 torres en Francia y expandible a más de 27.000 sitios en España, usa detección por radiofrecuencia para identificar y clasificar drones intrusos en tiempo real. Es el primer producto de la nueva división Orange Business Defense & Security, creada en junio de 2025.
Vodafone lleva desde 2018 desarrollando su sistema de rastreo de drones mediante módems 4G integrados y ha colaborado con la startup irlandesa Manna en entregas BVLOS sobre su red celular. BT en el Reino Unido lanzó en 2023 la primera SIM específica para drones y lidera el Project Skyway, definido como la autopista de drones más larga del mundo, con un acuerdo de cinco millones de libras con Altitude Angel.
En Asia, la carrera es más rápida todavía. Shenzhen invertirá 1.700 millones de dólares en su ecosistema de baja altitud hasta 2026, con 8.000 nuevas estaciones base 5G-Advanced para dar cobertura al espacio aéreo bajo 600 metros. En Japón, NTT DoCoMo y KDDI despliegan estaciones de drones autónomos a escala nacional. SK Telecom en Corea del Sur utiliza redes 5G privadas con criptografía cuántica para monitorizar presas.
Los cinco obstáculos que frenan el despegue urbano
A pesar del impulso tecnológico y regulatorio, los drones urbanos tienen por delante retos reales que condicionarán su adopción masiva.
El ruido es probablemente el mayor inhibidor de aceptación social. Múltiples estudios científicos demuestran que el sonido de los drones se percibe como bastante más molesto que el del tráfico rodado o la aviación convencional al mismo nivel de volumen, debido a sus características acústicas de alta frecuencia. Investigaciones publicadas en npj Acoustics confirman que los residentes suburbanos son especialmente sensibles. Una línea de mitigación que ya se estudia en varios proyectos europeos consiste en trazar los corredores de vuelo a lo largo de vías de tráfico, donde el ruido de los coches enmascara parcialmente el de las aeronaves.
La privacidad genera una tensión estructural con el Reglamento General de Protección de Datos europeo. Cualquier operación que capture imágenes de personas, matrículas o datos de localización debe someterse a evaluaciones de impacto específicas. La Agencia Europea de Seguridad Aérea exige que el concepto de privacidad por diseño se integre desde la fase de ingeniería del aparato, no como parche posterior.
La ciberseguridad representa un riesgo creciente. Los drones son vulnerables a ataques de suplantación de GPS, secuestro de comandos y manipulación de software, según investigaciones publicadas en Frontiers in Communications and Networks en 2025. Su dependencia de comunicación inalámbrica y navegación GPS los expone a ciberataques que podrían comprometer misiones enteras.
La fragmentación regulatoria ralentiza la escala. Aunque Europa lidera mundialmente en normativa de drones, la implementación varía entre países de manera notable. Bélgica apuesta por un modelo competitivo con varios proveedores U-Space, Italia opera un sistema más centralizado, y muchos Estados miembros aún no tienen definidas sus primeras áreas U-Space operacionales. Los expertos coinciden en que la tecnología va por delante de los reguladores.
La aceptación ciudadana, finalmente, sigue siendo ambivalente. Las encuestas revelan que el ochenta y ocho por ciento de los ciudadanos reconoce que los drones pueden mejorar la calidad de vida, pero el sesenta y nueve por ciento se preocupa por accidentes. Los usos más aceptados son los de seguridad pública y salud; los menos, los comerciales. El proyecto ImAFUSA del programa SESAR 3 realizó caminatas sonoras con vuelos reales de drones en Atenas para evaluar la percepción ciudadana, anticipando que la integración urbana de estas aeronaves debe diseñarse también desde la experiencia humana, no solo desde la ingeniería.
El horizonte 2030 y la transformación que ya está en marcha
El lanzamiento de T_Space no es un hecho aislado: es la señal más clara hasta ahora de una transformación urbana que los principales organismos internacionales consideran irreversible. El mercado global de movilidad aérea urbana crecerá de 3.580 millones de dólares en 2023 a 29.190 millones en 2030, con una tasa compuesta anual del 34,2 por ciento. El segmento de vertipuertos, las infraestructuras de despegue y aterrizaje, pasará de 400 millones a 10.700 millones en el mismo periodo.
El impacto en el empleo será positivo según la mayoría de análisis. El Reino Unido estima que la adopción plena podría generar 650.000 empleos. España proyecta 11.000 puestos directos para 2035. Globalmente, el sector emplea ya a más de dos millones de trabajadores y añadió 126.000 nuevos en el último año. Los perfiles más demandados serán pilotos de drones comerciales, programadores de inteligencia artificial, analistas de datos geoespaciales, ingenieros de mantenimiento y especialistas en ciberseguridad.
En materia de sostenibilidad, los datos son alentadores aunque matizados. Según Nature Communications, los drones pequeños generan menores emisiones de gases de efecto invernadero que los camiones diésel, los vehículos de gas natural y las furgonetas de gasolina en la mayoría de contextos, aunque no superan a los camiones eléctricos en rutas cortas urbanas. Un sistema combinado dron-camión logra aproximadamente un veinte por ciento de reducción de emisiones respecto a flotas eléctricas puras. El World Economic Forum estima que la integración plena de drones podría reducir las emisiones de carbono del Reino Unido en hasta 2,4 millones de toneladas, equivalente a retirar 1,7 millones de coches diésel de las carreteras.
Las ciudades de 2030 tendrán corredores aéreos definidos para logística, vertipuertos integrados en edificios y estaciones de transporte, servicios médicos por dron como estándar y gemelos digitales actualizados en tiempo real por flotas de aeronaves no tripuladas. Noruega ya construye una ciudad inteligente de 260 acres cerca de Oslo autosostenible con gestión integrada de drones. Dubái aspira a que los sistemas autónomos gestionen el sesenta por ciento de las entregas de última milla para 2030.
T_Space representa mucho más que un servicio comercial de drones. Es la demostración de que una operadora de telecomunicaciones puede reinventarse como gestora del espacio aéreo digital, transformando su red, su infraestructura de datos y su presencia territorial en la base de una nueva capa de servicios urbanos. El hecho de que los primeros drones de Telefónica vigilen bosques extremeños en busca de fuego, y no entreguen paquetes en centros comerciales, revela una estrategia coherente: demostrar valor social antes de escalar hacia aplicaciones más ambiciosas. En la carrera global por el espacio aéreo de las ciudades, España ha dado un primer paso firme. La pregunta ya no es si los drones cambiarán las ciudades, sino quién liderará ese cambio y bajo qué condiciones de seguridad, privacidad y respeto al entorno.
Resumen
Telefónica lanzó en abril de 2026 T_Space, el primer servicio comercial de drones pilotados en remoto de España, apoyado en su red 5G e inteligencia artificial. El sistema, que debutó en Extremadura para prevenir incendios forestales, abre el camino a ciudades más inteligentes capaces de usar drones para emergencias, logística, inspección de infraestructuras y monitorización ambiental. Un mercado global que superará los 29.000 millones de dólares en 2030 y que Europa aún debe aprender a gestionar de forma segura y equitativa.
Referencias
Agencia Estatal de Seguridad Aérea. (2025). Más de 150.000 operadores de UAS registrados en AESA en 2025. Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible. https://www.seguridadaerea.gob.es
Comisión Europea. (2021). Reglamento (UE) 2021/664 del Parlamento Europeo y del Consejo relativo a un marco para el espacio aéreo U-Space. Diario Oficial de la Unión Europea.
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Grand View Research. (2024). Urban Air Mobility Market Size, Share & Trends Analysis Report, 2023-2030. https://www.grandviewresearch.com
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Torija, A. J., et al. (2019). Effects of a hovering unmanned aerial vehicle on urban soundscapes perception. Transportation Research Part D: Transport and Environment, 78, 102195. https://doi.org/10.1016/j.trd.2019.102195
World Economic Forum. (2022). Drone superhighway: The UK is developing the world’s first. https://www.weforum.org
Zipline International. (2024). Zipline drone delivery: global impact report. https://www.flyzipline.com

