Gasolina hecha de aire podría transformar las Smartcities

Una startup de Nueva York llamada Aircela construyó una máquina del tamaño de una nevera que fabrica gasolina con tres ingredientes: aire, agua y electricidad. El aparato produce 3,8 litros al día de un combustible que cualquiera puede verter al tanque de su vehículo sin modificar el motor. El prototipo se apoya en el trabajo del físico Klaus Lackner, pionero de la captura directa de aire, y ya atrajo inversionistas de peso.

Una nevera que destila combustible

Por: Gabriel E. Levy B.

El 22 de mayo de 2025, sobre una azotea del Garment District de Manhattan, una caja blanca de módulos hexagonales llenó una botella de vidrio con gasolina recién hecha. Nadie trajo petróleo. La máquina tomó el dióxido de carbono del aire, el hidrógeno del agua y la energía de la corriente, y con esos ingredientes armó las moléculas del combustible frente a inversionistas, funcionarios y prensa. Ese día ningún carro arrancó con el líquido; la escena consistió en ver salir gasolina de una caja conectada a la pared, y eso bastó para acaparar titulares.

Detrás del aparato está Aircela, la empresa que los esposos Eric y Mia Dahlgren fundaron en 2019 y que hoy reúne a unas quince personas con taller en la propia Manhattan. La promesa es concreta: una fábrica de combustible del tamaño de una nevera, con surtidor incluido y capacidad para guardar hasta 64 litros, que funciona con un enchufe y una llave de agua en cualquier garaje, finca o bodega.

¿Puede semejante aparato salvar al motor de combustión que Europa planea enterrar?

La receta química

El proceso junta tres tecnologías conocidas en un solo gabinete. Primero, un ventilador empuja aire a través de una solución de hidróxido de potasio, una sal alcalina que atrapa el dióxido de carbono como una esponja; la máquina captura unos diez kilos de CO₂ al día. Segundo, un electrolizador parte el agua en oxígeno e hidrógeno usando electricidad, de preferencia solar o eólica. Tercero, un reactor combina el CO₂ con el hidrógeno para formar metanol, y un catalizador convierte ese metanol en gasolina. El agua entra dos veces en la cadena: en la esponja química y en el electrolizador.

El resultado sorprende por su normalidad. El combustible sale con un octanaje de 90 a 95, sin azufre, sin etanol y sin metales pesados. Se puede mezclar con gasolina corriente o usar puro, y sirve en cualquier motor sin tocar una sola pieza. Si el CO₂ salió del aire y la electricidad vino del sol, quemar ese litro devuelve a la atmósfera el mismo carbono que la máquina le quitó: la cuenta cierra en cero.

El apellido detrás del invento

La ciencia de fondo pertenece a Klaus Lackner, físico de la Universidad Estatal de Arizona y padre de la captura directa de aire. Lackner propuso en los años noventa que unas máquinas podrían filtrar el CO₂ de la atmósfera, una idea que sus colegas tomaron a broma y que hoy mueve miles de millones de dólares. Sus “árboles mecánicos”, torres de discos que atrapan carbono con la sola ayuda del viento, son el antecedente directo de esta nevera. En Aircela figura como asesor científico e inventor del sistema de captura.

El linaje viene de lejos. Eric Dahlgren es bisnieto de Svante Arrhenius, el Nobel sueco que en 1896 calculó por primera vez cuánto podía calentar el planeta el CO₂. La apuesta convenció a la naviera danesa Maersk, que aportó unos 5,5 millones de dólares, y a nombres como Chris Larsen, fundador de Ripple, y el inversionista Jeff Ubben. Hasta Karl Dums, quien dirigió el programa de combustibles sintéticos de Porsche, pasó del escepticismo al elogio público.

Los números incómodos

La física cobra peaje. Producir un galón (3,8 litros) consume unos 75 kilovatios hora de electricidad, y ese galón guarda apenas 37: la mitad de la energía se pierde en el proceso, y el motor desperdicia después otras dos terceras partes en forma de calor. Con esos mismos 75 kilovatios hora, un auto eléctrico recorre unos 400 kilómetros; el galón de Aircela mueve un vehículo convencional cerca de 56. El aparato, además, tarda un día entero en producir lo que un surtidor despacha en segundos.

La organización europea Transport & Environment hizo la cuenta completa: alimentar autos de combustión con estos combustibles exige casi cuatro veces más electricidad renovable que mover autos eléctricos la misma distancia. A esa factura se suma el precio de la máquina, entre 15.000 y 20.000 dólares por unidad, aunque la empresa calcula que, con paneles solares propios, el costo energético de cada galón bajaría de 1,50 dólares.

Un nicho con futuro

¿Dónde tiene sentido entonces? En los lugares donde el cable no llega. Fincas y minas lejos de la red, islas que importan diésel en barco, maquinaria agrícola y los millones de autos clásicos que nadie va a convertir en eléctricos. También en Europa, donde la norma que prohíbe vender autos nuevos de combustión desde 2035 dejó una puerta abierta a los que usen combustibles neutros en carbono, y donde Bruselas propuso en diciembre de 2025 suavizar esa meta. Para América Latina, con zonas rurales extensas y redes eléctricas incompletas, el modelo resulta al menos digno de estudio.

Aircela compite contra gigantes. Porsche y la empresa HIF producen combustible sintético en una planta de la Patagonia chilena, e Infinium construye en Texas la fábrica más grande del mundo en este campo. La startup neoyorquina apuesta por lo contrario: máquinas pequeñas, fabricadas en serie como los paneles solares e instaladas justo donde se necesita el combustible. Las primeras unidades comerciales llegarían a finales de 2026.

En resumen, Aircela demostró que fabricar gasolina con aire, agua y electricidad es posible, y esa proeza técnica merece atención. Otra cosa es que resulte sensata a gran escala: cada litro exige el doble de la energía que devuelve, y esa cuenta favorece al auto eléctrico. El invento apunta a los nichos donde la batería no llega, y allí, más que salvar al motor de combustión, podría darle una vejez digna.

Referencias

  1. (2025). Frequently Asked Questions. aircela.com.
  2. (22 de mayo de 2025). First U.S. Machine to Turn Air into Gasoline Debuts in NYC. GlobeNewswire.
  3. The Autopian. (2025). A Company Wants To Sell You A Small Machine To Make Gasoline Out Of Air.
  4. (4 de junio de 2025). Aircela demonstrates prototype device that turns air into fuel.
  5. Interesting Engineering. (2025). Fridge-sized machine produces clean gasoline from air and CO2.
  6. Transport & Environment. Análisis sobre la eficiencia energética de los combustibles sintéticos en el transporte. transportenvironment.org.
  7. (16 de diciembre de 2025). EU carmakers to comply with 90% emissions reduction by 2035 as full combustion engine ban scrapped.
  8. HIF Global. HIF Haru Oni. hifglobal.com.
  9. Arizona State University News. (2020). Researchers pinpoint how sorbent materials catch and release carbon.