Después de cada gran terremoto, Colombia repite la misma rutina: evaluar daños, demoler en masa, acarrear miles de toneladas de escombros hasta las afueras y construir desde cero. En CHAB Arquitectos proponemos romper ese ciclo con la Reconstrucción Circular Post-Sísmica (RCPS), un modelo que trata cada edificación dañada como un banco de materiales aprovechables y que ordena las decisiones con una regla simple: diagnosticar antes de demoler.
¿Qué pasaría si, tras el próximo gran sismo, Colombia tratara sus edificios heridos como minas de materiales?
Un guion que se repite con cada temblor
Por: Carlos Humberto Arias Bermúdez
Líder CHAB Arquitectura Sustentable
El guion posterior a un sismo fuerte en Colombia ha sido predecible y costoso. Los organismos de emergencia evalúan los daños, las máquinas demuelen en masa, las volquetas acarrean miles de toneladas de escombros hasta las afueras de la ciudad y las constructoras comienzan de nuevo desde cero. Ese modelo lineal obedece a la lógica de «extraer, construir y desechar»: tomamos materias primas de la naturaleza, levantamos edificios con ellas y, cuando un temblor los golpea, todo termina en una escombrera.
Ese libreto está quedando obsoleto. Frente a la amenaza sísmica permanente del país, la arquitectura y la ingeniería colombianas proponen un giro de fondo: ver las edificaciones dañadas como bancos de materiales, es decir, como depósitos de recursos aprovechables que ya pagaron su costo ambiental y que todavía pueden servir.
Cambiar los escombros por oportunidades
Por eso, en CHAB Arquitectos proponemos retomar el modelo estratégico denominado Reconstrucción Circular Post-Sísmica (RCPS), que varios autores han estudiado durante los últimos años. La propuesta sostiene que, antes de enviar la maquinaria pesada a derribar una estructura, urge aplicar un principio elemental: diagnosticar antes de demoler.
El punto de partida es contundente: «Una edificación afectada por un sismo no es automáticamente un residuo. Conserva concreto, acero, mampostería, energía incorporada e infraestructura que pueden repararse o reforzarse para extender su vida útil de forma segura». Vale la pena detenerse en un término de esa frase: la energía incorporada designa toda la energía y las emisiones que ya se invirtieron en fabricar y transportar los materiales de un edificio, un capital ambiental que la demolición innecesaria manda directo a la basura.
Cuando la demolición resulta inevitable por motivos de seguridad, el modelo propone sustituir la destrucción indiscriminada por un desmontaje selectivo. En la práctica, las cuadrillas desarman el edificio por etapas y separan en la fuente, es decir, clasifican en el mismo lugar de la obra, materiales como ventanas, tuberías, madera, aluminio y concreto, para reincorporarlos al ciclo productivo. Con ese procedimiento, los escombros dejan de saturar los botaderos locales.
Colombia tiene las herramientas, pero falta articulación
Colombia no parte de cero. El país cuenta con un marco legal sólido para dar este salto. La norma de construcción sismo resistente (NSR-10) fija las reglas técnicas para que las edificaciones soporten los temblores. La Ley 1523 de 2012 organiza la política nacional de gestión del riesgo de desastres. La Resolución 472 de 2017, pionera en la región, ordena gestionar y aprovechar los Residuos de Construcción y Demolición (RCD), el nombre técnico de los escombros de obra.
El verdadero reto radica en conectar estas políticas, que hoy operan como islas independientes: cada entidad aplica su norma por separado y las oportunidades de la reconstrucción circular se pierden en los vacíos que quedan entre una y otra.
El modelo RCPS se inspira en la visión internacional Build Back Circular (reconstruir de forma circular), que los investigadores Sultan Çetin y Julian Kirchherr formularon a partir de los terremotos de Kahramanmaraş, ocurridos en Turquía en 2023, y publicaron en 2025 en la revista Circular Economy and Sustainability. Esta perspectiva plantea que la recuperación urbana tras un desastre debe producir edificaciones más seguras ante el próximo sismo y, al mismo tiempo, ciudades con menor huella de carbono y menor consumo de materias primas. La reconstrucción circular abre además un frente laboral: el desmontaje selectivo y el reciclaje de materiales generan empleos verdes que la demolición tradicional no genera.
La jerarquía del nuevo paradigma
Para los municipios y las autoridades de gestión del riesgo, la propuesta establece una regla de decisión clara a la hora de intervenir un inmueble afectado:
- Conservar in situ. Priorizar la reparación y el reforzamiento estructural en el mismo sitio, cuando la técnica y la seguridad lo permitan.
- Reutilizar y recuperar. Desarmar de forma ordenada para rescatar piezas intactas cuando exista un colapso parcial.
- Procesar los escombros, por ejemplo triturando el concreto, para producir agregados, el material granular que sirve de base para nuevas obras.
- Disponer en escombreras. La última opción, reservada para el material que ya no admite ningún uso.
Frente a un panorama de cambio climático y de escasez creciente de recursos, la reconstrucción post-sísmica en Colombia está llamada a evolucionar. Innovar en este sector significará que, la próxima vez que la tierra tiemble, nuestras ciudades se levanten más fuertes y también más sostenibles.
En resumen, la Reconstrucción Circular Post-Sísmica propone tratar cada edificio dañado por un sismo como un banco de materiales. La regla operativa ordena las decisiones en cuatro pasos: reparar cuando sea seguro, desmontar de forma selectiva cuando la demolición resulte inevitable, reciclar los escombros como agregados para nuevas obras y llevar a escombreras solo el material inutilizable. Colombia ya cuenta con las normas necesarias; el reto pendiente consiste en articularlas para que la próxima reconstrucción sea segura y sostenible.
Referencias
Çetin, S. y Kirchherr, J. (2025). The Build Back Circular Framework: Circular Economy Strategies for Post-Disaster Reconstruction and Recovery. Circular Economy and Sustainability, 5(3), 1689-1726. https://doi.org/10.1007/s43615-024-00495-y
CHAB Arquitectos. (2026). Reconstrucción Circular Post-Sísmica [Publicación]. Facebook. https://www.facebook.com/share/19Cgab7fQt/?mibextid=wwXIfr
Congreso de la República de Colombia. (2012). Ley 1523 de 2012, por la cual se adopta la política nacional de gestión del riesgo de desastres y se establece el Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres. Diario Oficial 48.411.
Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible. (2017). Resolución 472 de 2017, por la cual se reglamenta la gestión integral de los residuos generados en las actividades de construcción y demolición (RCD).
Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial. (2010). Reglamento Colombiano de Construcción Sismo Resistente NSR-10 (Decreto 926 de 2010).

