Cindy Mora ahorró durante nueve años para comprar un terreno en Alajuelita, Costa Rica, y siguió esperando varios años más antes de poder habitarlo. La espera terminó con una vivienda de 72 metros cuadrados levantada con 850 bloques de plástico reciclado, fruto de una alianza entre Hábitat para la Humanidad, Procter & Gamble, Urbarium y Ekojunto. Su historia recorre los medios de la región y reabre el debate sobre la vivienda popular.
¿Puede la basura plástica convertirse en material de construcción capaz de aliviar el déficit de vivienda que arrastra América Latina?
Una habitación prestada
Por: Gabriel E. Levy B.
Cindy Mora tenía 30 años cuando logró comprar un lote en Alajuelita, un cantón vecino de San José, con el dinero que había reunido durante casi una década de trabajo. Hasta ese momento compartía con su hijo Fabrizio un cuarto en la casa de sus padres, un arreglo que se prolongó hasta que el niño cumplió siete años. El terreno llegó en 2018, pero la compra agotó sus ahorros y la construcción quedó fuera de su alcance.
La salida apareció por el lado de la filantropía. Mora presentó su caso ante organizaciones sin fines de lucro y calificó para un programa impulsado por la constructora Urbarium, en el que participaron Procter & Gamble, Hábitat para la Humanidad Costa Rica y la empresa Ekojunto, responsable del sistema de bloques. Las entidades aportaron dinero, materiales, logística y mano de obra voluntaria hasta completar una vivienda de 72 metros cuadrados, con 12 metros de largo por seis de ancho.
«Antes vivía con mis papás en Alajuelita, en un cuarto. Ahora tengo este espacio», declaró Mora a la prensa al recibir las llaves, un 26 de mayo que ella y su hijo esperaron durante años.
Bloques que encajan como piezas de juego
Las paredes de la casa se levantaron con 850 bloques fabricados a partir de botellas, bolsas, empaques y piezas plásticas de automóviles. Una planta privada trituró y fundió ese material hasta moldearlo en piezas de unos 50 centímetros de largo, 10 de alto y 3,7 de grosor, que se ensamblan unas con otras al estilo de un juego de construcción infantil. El sistema recibe el nombre de Bloqueplás, una tecnología patentada en Colombia que ya se emplea en Costa Rica, Argentina, República Dominicana, Guatemala, Ecuador y España.
El método pertenece a la familia de los sistemas constructivos modulares, es decir, piezas prefabricadas que llegan listas a la obra y se encajan sin necesidad de mezclas húmedas en los muros. Ese formato explica la velocidad del proyecto: los voluntarios armaron la estructura en siete días y las crónicas del caso hablan de más de 800 horas de trabajo donado. El plástico no reemplazó toda la obra. La cimentación, el techo, las instalaciones eléctricas y la fontanería se resolvieron con técnicas convencionales, y la fachada recibió acabados de yeso y madera que le dan apariencia de casa tradicional.
Promesas térmicas y cifras que no cuadran
Mora destaca el comportamiento de los muros: cuando el día es caluroso, el interior se mantiene fresco, y cuando baja la temperatura ocurre lo inverso, además de que las paredes absorben buena parte del ruido exterior. Los promotores agregan otras virtudes, como resistencia al fuego, tolerancia a inundaciones y la posibilidad de dejar los muros sin pintar. La información difundida sobre el proyecto habla incluso de una vida útil de hasta 200 años, aunque esa cifra proviene de los propios impulsores y ningún laboratorio independiente la ha verificado en público.
Las cuentas del plástico tampoco coinciden entre las fuentes. El Tiempo reportó que los bloques pesaron unas dos toneladas y media, mientras que la televisora costarricense Teletica y los materiales de Urbarium hablaron en su momento de entre 7 y 7,5 toneladas de residuos recuperados. Hay un desfase mayor: una verificación publicada por el portal español OKDiario rastreó el origen del caso y encontró que la obra se ejecutó en 2018, con inicio el 23 de abril y entrega el 26 de mayo de ese año, de modo que los titulares de 2026 volvieron a contar una historia ocurrida ocho años atrás. Quienes leemos estas historias inspiradoras haríamos bien en revisar las fechas antes de compartirlas.
Un déficit que empuja a improvisar
El entusiasmo alrededor del caso se entiende mejor con el telón de fondo regional. El Banco Interamericano de Desarrollo calculó que una de cada tres familias de América Latina y el Caribe habita una vivienda inadecuada o construida con materiales precarios, una condición que afecta a cerca de 59 millones de personas. Frente a semejante brecha, los gobiernos avanzan despacio y las familias improvisan soluciones durante décadas, tal como lo hizo Mora en el cuarto de sus padres.
En ese vacío han florecido iniciativas que convierten residuos en material de obra. En Bogotá, el arquitecto Óscar Méndez fundó Conceptos Plásticos, una empresa que fabrica ladrillos plásticos tipo Lego y capacita a familias sin experiencia para ensamblar su propia casa en pocos días. En Costa Rica, la alianza entre Hábitat para la Humanidad, Dow, la firma CRDC y la constructora Pedregal entregó en 2021 el proyecto Valle Azul, con 102 viviendas cuyos bloques de concreto incorporan el agregado RESIN8, elaborado con 90 toneladas de plástico recuperado. La casa de Alajuelita se inscribe en esa corriente.
Los límites de una buena idea
Conviene medir el alcance real de estas experiencias. Las dos toneladas y media de plástico de la casa de Mora, o incluso las siete y media de las versiones más generosas, representan una fracción mínima frente a los millones de toneladas de residuos que la región descarta cada año. La construcción con material recuperado ayuda, pero el grueso del problema exige políticas de reducción y sistemas de recolección que hoy dependen en gran parte de recicladores informales mal pagados.
Los especialistas mantienen abiertas varias preguntas técnicas. El comportamiento del plástico frente al calor extremo, la eventual liberación de microplásticos, la homologación ante los códigos sísmicos y la disposición de los bancos a financiar sistemas no convencionales siguen en discusión dentro del sector. A eso se suma el factor económico: la vivienda de Alajuelita existió gracias a donaciones y voluntariado, y replicar el modelo a escala exige que el costo por metro cuadrado compita con el bloque de concreto sin subsidios filantrópicos de por medio.
En resumen, la casa de Cindy Mora demuestra que el plástico desechado puede transformarse en muros habitables cuando empresas, fundaciones y voluntarios coordinan esfuerzos. La experiencia no resuelve por sí sola el déficit de vivienda ni la crisis de los residuos, y algunas cifras del proyecto siguen en discusión, pero abre un camino que América Latina haría bien en explorar con rigor técnico y sin triunfalismos.
Referencias:
- Sánchez Fajardo, C. (2026, 24 de agosto). Madre soltera ahorró nueve años y construyó una casa con 850 bloques de plástico reciclado. El Tiempo. https://www.eltiempo.com/cultura/gente/madre-soltera-ahorro-nueve-anos-y-construyo-una-casa-con-850-bloques-de-plastico-reciclado-antes-vivia-en-un-cuarto-ahora-tengo-todo-este-espacio-3580568
- Redacción El Imparcial. (2026, 6 de agosto). Nueve años después de invertir todos sus ahorros en un terreno vacío, una mujer recibió una casa construida con 850 bloques de plástico reciclado. El Imparcial. https://www.elimparcial.com/locurioso/2026/08/06/
- Redacción La República. (2026, 20 de agosto). Pasó 9 años ahorrando para comprar un terreno y terminó construyendo su casa con 7 toneladas de plástico reciclado. La República. https://larepublica.pe/mundo/2026/08/20/
- Talent24h. (2026). Ahorró nueve años para comprar un terreno y recibió una casa levantada con más de siete toneladas de plástico reciclado. OKDiario. https://talent24h.okdiario.com/
- Hábitat para la Humanidad América Latina y el Caribe. (2021). 102 viviendas eco-sostenibles reutilizan 90 toneladas de plástico. https://www.habitat.org/lac-es/newsroom/2021/102-viviendas-eco-sostenibles-reutilizan-90-toneladas-de-plastico
- Banco Interamericano de Desarrollo. (2012). Un espacio para el desarrollo: los mercados de vivienda en América Latina y el Caribe. BID.
- Grupo Bloqueplás. (s. f.). Sistema Constructivo Bloqueplás. MIT Solve. https://solve.mit.edu/challenges/RethinkPlastics-es/solutions/15417

